Explora, sueña, descubre…

Explora, sueña, descubre…

Una de las cosas que me he descubierto de un tiempo a esta parte y que me tiene “enganchado” es el tema de los dos hemisferios cerebrales.

Me explico: el cerebro humano puede dividirse en 2 hemisferios:

  • Hemisferio izquierdo: es más lógico y verbal. Trata con palabras, con partes y detalles. Analiza, lo que supone dividir y fragmentar. Piensa secuencialmente y está ligado al tiempo.
  • Hemisferio derecho: más intuitivo y creativo. Trata con imágenes, con totalidades y con la relación entre las partes. Sintetiza, lo que significa unir. Piensa de modo simultáneo y holístico y está exento de tiempo.

Aunque empleamos ambos hemisferios cerebrales, por lo general uno u otro tiende a prevalecer en cada individuo. En mi caso, el que prevalecía sin lugar a dudas es el izquierdo, puesto que la racionalidad para mí era el pan nuestro de cada día, como el ducharme, o el comer… La creatividad, la intuición, el dejarse llevar, la imaginación, son términos que me encantaba reconocer en los demás, pero que me resultaban bastante ajenos a la percepción que tenía de mí mismo.

Hasta que descubrí en mis propias carnes, y a través de una infinidad de experiencias vividas con la utilización de varias técnicas, la posibilidad de conectar con esa parte de tu cerebro, y más aún, poder desarrollarla, de manera que pueda tenderse un puente entre ambos hemisferios y lograr un equilibrio…

Fue como un subidón; pensé, guau! Pero esto es genial!!!! No es ciencia ficción, ni es el discurso de ningún “friki”… Sobre todo, porque no fue algo que escuché, ni que me contaron… Fue algo que sentí y viví. De eso se forjan las creencias: de referencias que vas asociando a una idea, unido a una intensa emoción vinculada a ellas.

Fue a partir de entonces cuando comprendí realmente el poder de la visualización, la relajación, la imaginación… Desde entonces sueño, descubro…y aprendo. Porque me permite conectar con esa parte de mí, con esos sentimientos que me dicen si voy en la dirección correcta, con esa sabiduría vital, esa quietud… y también porque me acerca a los demás, y me ayuda a descubrir, ese diamante que todos tenemos dentro.


Lo que está delante de nosotros, y lo que está detrás es poco importante comparado con lo que reside en nuestro interior.
Oliver Wendel Holmes

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