¿Quien no cambia es porque no quiere?

¿Quien no cambia es porque no quiere?

“Las personas más bellas con las que me he encontrado son aquellas que han conocido la derrota, el sufrimiento, la lucha, la pérdida y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación, una sensibilidad y una comprensión de la vida que los llena de compasión, humildad y una profunda inquietud amorosa. La gente bella no surge de la nada.”
Elisabeth Kübler Ross

Cambiar es duro, lo sé… No bastan las palabras ni las buenas intenciones, puesto que los cementerios están a rebosar de ellas, o no??

Hoy es 4 de septiembre, y estas fechas son, para muchos, fechas de retorno, a la rutina, a los quehaceres diarios, al trabajo…

Son momentos en los que yo suelo aprovechar para buscar un rato y rellenar mi diario de buenos propósitos para el nuevo curso. Es un diario precioso, con una foto de un camino en la portada y un atractivo eslógan. Qué bien quedan los propósitos escritos en el papel del diario! ¿Que por qué digo esto? Porque el papel lo soporta todo, y muchas veces esos propósitos caen en saco roto… Sí, sí, he dicho bien, muchas veces soy incapaz de cumplir mis objetivos, aún disponiendo de “información privilegiada”, que teóricamente debería facilitarme la labor.

Igual alguien piensa que menuda contradicción: un profesional que se dedica a ayudar a otros a que cambien, diciendo que él es incapaz de hacerlo, no? Pues yo creo que no, de verdad… Creo que los que trabajamos en acompañar a los demás en sus procesos de cambio o, a que consigan sus objetivos ya sea en entornos personales o profesionales, deberíamos ser más honestos, responsables y congruentes. No paro de leer por doquier reflexiones, comentarios, y artículos a modo de pildorita mágica, que prometen el maná con sólo aplicar una fórmula magistral en forma eslóganes atractivos, pensamientos positivos y recetas varias, que pueden dar a entender que quien no cambia es porque no quiere.

Yo, de hecho, he evolucionado en cuanto a mis creencias al respecto. He de reconocer que hace un tiempo me ví seducido, al igual que Mowgli con la serpiente del Libro de la Selva, por la erótica del discurso fácil sobre el cambio, pero ahora creo que no es tan sencillo como parecía.

Cambiar no es fácil; requiere tiempo, esfuerzo, paciencia, valentía, humildad, flexibilidad, apoyo, suerte, oportunidad,… podría extenderme hasta el infinito, pero lo más difícil de todo es que, aunque decidas iniciar el camino nadie ni nada te garantiza el éxito. Yo, de hecho advierto de esto a mis clientes, para no crear falsas expecativas y ser franco desde el minuto cero.

Lo digo con conocimiento de causa, tras más de 4 años de travesía por el complejo mundo del emprendimiento. Y eso, el haber transitado y el seguir transitando esa dificultad me ayuda a crecer como profesional y a hacer mejor mi trabajo, puesto que me facilita el proceso de conexión con la realidad de mis clientes, como base y punto de anclaje en todas mis intervenciones.

Esta es mi manera, es lo que hago, en lo que creo, y para mí, tiene sentido.

Ahora bien, todo lo anterior no quita para que no pare de explorar, probar y diseñar rutas que puedan facilitar a mis clientes el tránsito por esta travesía. Por ello, me encantaría compartir unas reflexiones extraídas del libro “Cambia el chip”, de los hermanos Heath, que me han parecido interesantes a modo de “pistas” que pueden ayudar en los procesos de cambio, por si por si pudieran ser de utilidad para alguien:

1.- La primera reflexión tiene que ver con nuestro cerebro, y los 2 sistemas, que según la psicología, funcionan simultáneamente dentro del mismo:

  • Por una parte está el lado emocional. Es nuestra parte instintiva, la que siente dolor y placer. Le vamos a llamar nuestro Elefante.
  • Por otra, está el lado racional, también conocido como sistema consciente o reflexivo. Es la parte que delibera y analiza y mira hacia el futuro. Este sería nuestro Jinete, que encaramado sobre el Elefante, sujeta las riendas y parece ser el líder.Pero el control del Jinete es precario porque es muy pequeño comparado con el Elefante.

2.- Cada uno de estos dos sistemas (Elefante y Jinete) poseen una serie de Fortalezas y Debilidades, que son fundamentales tener en cuenta si queremos conseguir un cambio:

  • La debilidad del Elefante, nuestro lado emocional e instintivo, está clara: es perezoso y caprichoso, normalmente prefiere la gratificación inmediata (un helado) — a la gratificación a largo plazo (estar delgado)— Cuando los esfuerzos de cambio fracasan, suelen ser culpa del Elefante, ya que el tipo de cambio que queremos suele implicar sacrificios a corto plazo para obtener compensaciones a largo plazo. Por el contrario, el Elefante es el que aporta la energía y la determinación para que se hagan las cosas
  • La debilidad del Jinete es que tiende a analizar y pensar excesivamente en las cosas. No deja de darle vueltas a todo como si fuera una vaca rumiando. El ansia del Elefante por la gratificación inmediata es lo opuesto a la fortaleza del Jinete, que tiene capacidad para pensar a largo plazo, planificar, pensar más allá del momento.

3.- Si quieres que las cosas cambien, tienes que apelar a ambos:

El Jinete aporta la planificación y la dirección, y el Elefante aporta la energía. Por lo tanto, si estás liderando un equipo y llegas a sus Jinetes pero no consigues llegar a sus Elefantes, tu equipo tendrá comprensión sin motivación. Si llegas a los Elefantes pero no a sus Jinetes, tendrá pasión sin dirección. En ambos casos, los errores pueden resultar paralizantes. Un Elefante reticente y un Jinete que piense demasiado pueden hacer que no se produzca ningún cambio. Pero cuando los Elefantes y los Jinetes van al unísono, el cambio se puede producir fácilmente.

4.- ¿Qué estrategias podemos manejar para facilitar el cambio?

  • Dirigir al Jinete: muchas veces lo que parece resistencia es una falta de claridad. Por lo tanto, tienes que proporcionar una dirección clara como el agua.
  • Motivar al Elefante: Muchas veces lo que parece pereza es agotamiento. El Jinete no puede seguir su camino, a la fuerza, por mucho tiempo. Por lo tanto, es fundamental llegar al lado emocional de las personas, arrastrar a los Elefantes hacia el camino y conseguir que cooperen.
  • Allanar el Camino: Muchas veces lo que parece un problema de la persona es un problema de la situación. Llamamos a la situación Camino. Si allanas el camino, harás que el cambio sea más probable, independientemente de lo que hagan el Jinete y el Elefante.

Lo sé, todo esto es muy genérico. En sucesivos posts, profundizaremos en cada una de estas estrategias aportando pistas mucho más concretas que podemos probar por si nos funcionan.

Hasta entonces, seguimos avanzando.

Si te ha parecido interesante, comparte!

Gracias.

Un comentario

  • Leandro dice:

    4 octubre, 2015 a 11:07 pm

    Cuanta razón!!!
    Me quedo con la frase de que ” Cambiar no es fácil” y añadiría ” nada fácil ”
    Y como muy bien explica Borja, el cambio requiere mil y un adjetivos: valentía, tiempo, esfuerzo, apoyo, humildad …pero lo mas importante es que el cambio eres tú!!!
    Buenas noches a #todoelmundo

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