La educación emocional, asignatura pendiente

La educación emocional, asignatura pendiente

Educacion emocional

Nuestro sistema educativo está desarrollado pensando en unas necesidades específicas correspondientes a un contexto social y cultural muy concreto. Tradicionalmente se ha entendido que un niño era inteligente, cuando tenía un elevado coeficiente intelectual (CI), es decir, cuando sacaba buenas notas.

Sin embargo esta visión ha quedado desfasada, sobre todo si tenemos en cuenta que la inteligencia académica sirve de muy poco para poder navegar en este complejo océano en que se ha convertido el mundo en el que vivimos hoy. Los profesionales que realmente triunfan no son los que tenían brillantes expedientes académicos. Tienen otras cualidades mucho más importantes para el desarrollo personal y profesional, de entre las que destaca la inteligencia emocional.

Y ya no sólo eso, a nivel personal, ese tipo de inteligencia, basada casi exclusivamente en los conocimientos, no ayuda a ser más feliz ni con los hijos, la pareja, ni mucho menos, a sentirse integrado o reconocido en un determinado contexto.

Por ello, la educación emocional, la gran asignatura pendiente de las escuelas, no sólo es un aspecto esencial en el desarrollo personal, sino que  está perfectamente alineada con las necesidades y las demandas de los principales agentes educativos; si paramos a pensarlo:

  • Los padres quieren lo mejor para sus hijos, buscan que sean buenas personas, que sean responsables, que tengan capacidades para “sacarse las castañas del fuego”, que sean íntegros, dignos de respeto, y sobre todo, que estén preparados para los retos del futuro.
  • Lo que la comunidad empresarial necesita, va mucho más allá de la capacidad de resolver problemas de matemáticas, analizar una poesía, o conocer los ríos de España. Lo que realmente quiere es contar con PERSONAS, trabajadores con carácter y competencia, que reúnan aptitudes que van mucho más allá de la titulación académica.
  • Lo que quieren los profesores no es simplemente enseñar por enseñar, sino que lo que enseñen sea relevante, lecciones que sirvan a los alumnos para salir adelante en la vida, tanto dentro como fuera del colegio, además de poder sentirse satisfechos, reconocidos y valorados en el trabajo que desarrollan.
  • Lo que los alumnos quieren es crecer y sentirse apreciados; quieren que se satisfagan todas sus necesidades, y que se les trate como personas completas; quieren tener una guía, una brújula interna que les permita orientarse por el camino que recorren.

Si esto es así… ¿qué es lo que hace falta para apostar realmente por una educación emocional y global?

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